16.10.11

La mejor persona que conozco

Mi memoria es sorprendente. Puede citar de memoria capítulos de Friends o de Los Simpsons y al mismo tiempo puede olvidarse los cumpleaños de todos mis parientes y amigos, pero jamás olvidará el 3 de mayo del 2001 porque ese fue el día en el que conocí a la mejor persona del mundo.

Ella, porque no podía ser de otro sexo, es inolvidable. Y diez años después, ha pesar de que ambos hemos cambiado mucho, sigue siéndolo. En los buenos momentos y también en los malos siempre he podido contar con su apoyo. Ella fue parte integral, y desde el primer momento quise que lo fuera, del momento más alegre de mi vida.

Por supuesto que ni ella ni yo mucho menos somos seres perfectos. Hemos colisionado varias veces en esta década. La mayor de las veces por mi culpa, pero también por culpa de los demás. Y aún así, el sentimiento no ha cambiado.

Hablo de amor. Puro, blanco, inocente, feliz. Cuando te das cuenta de que podés renunciar a todo con tal de que una persona se mantenga a tu lado, ese tipo de amor. No cambiaría su amistad ni por todos los fellatio del universo conocido.

Y hoy tengo que cumplir con los deberes que me solicita ese sentimiento. No es fácil amar tanto a una persona. Tengo que agarrarla por los hombros, sentarla y repetirle un discurso que ya he dicho más de una vez. Que es talentosa, que debe confiar en sus aptitudes, que puede llegar a hacer tanto, que no afloje, que no se salte de este barco para subirse a otro. Deposité mi confianza en ella tanto tiempo no sólo porque se la merece, sino para suplantar a la suya que era pequeña y estaba escondida por ahí.

Gente como ella puede cambiar el mundo. Definitivamente cambió el mío.

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